A propósito de la herejía
herejía. (De hereje).
1. f. En relación con una doctrina religiosa, error sostenido con pertinacia.
2. f. Sentencia errónea contra los principios ciertos de una ciencia o arte.
3. f. Disparate, acción desacertada.
4. f. Palabra gravemente injuriosa contra uno.
5. f. Daño o tormento grandes infligidos injustamente a una persona o animal.
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A propósito de las clases de herejes
No soy la Santa Inquisición, pero me le parezco... excepto porque, claro está, yo no someto a torturas ni le doy fuego a los herejes (aunque por ratos no me falten ganas). Y es que, uno pensaría que esos cuentos son del medioevo, pero no. Los herejes abundan en nuestros días. Sí, en serio: abundan. No son como los de antes, pero de que los hay, los hay.
Para efectos didácticos los vamos a dividir en dos grupos: los herejes negros y los herejes blancos (¡ya ven cómo me rebusco con eso de la creatividad!). Respecto a los primeros (ver acepción no. 1 antes mencionada), no me voy a detener en definiciones, pero se me vienen a la cabeza tres ejemplos bien ilustrativos: esta "maitra" (sí, la del desmadre de las cachiporristas y la revisión de la legislación del aborto), este otro (al que yo le creería más el título de "pastor" si se dedicara a la crianza de ovejas) y el señor "yo no soy ningún hereje, pero me cambio de iglesia porque en la otra me dejan seguir toqueteando".
Por otra parte, están "los herejes blancos" (voy a insistir en eso de mi sobre-abundancia de creatividad), que corresponderían a las acepciones 2, 3, 4 y 5 antes mencionadas. Vale aclarar que este es el grupo más abundante, están infiltrados en todas partes y nos escupen sus herejías en la cara todos los días.
Así es que, hijitos, este blog está lleno de buenas intenciones, de tal manera que aprendan a distinguir a los dos grupos y sepan cómo confrontarlos (y aquí es en donde piensan: "¡Es todo un santo!", pero no, relájense que "nues" para tanto).
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A propósito de los "herejemplos"
¿Y cómo van a aprender a distinguirlos? Por los "herejemplos" (que es un término acuñado por mí, aunque por ahí van a salir unos herejes protestando que fue invento suyo). Los herejemplos son precisamente ejemplos de herejías (quisiera volver una tercera y última vez con el asunto de la creatividad para que terminen de convencerse) que, a manera ilustrativa, demuestran las múltiples formas de actuar antijurídica y/o antieclesiásticamente de estos grupos. Quién quita y en el futuro se vuelve género literario... con tanto material para utilizar, no está muy difícil.
Explicados los puntos anteriores, no me queda nada más que agradecer de antemano a mis queridos lectores (que espero sean más que con mi fallido proyecto de la República de Chanqueso). Ah, por cierto, una última advertencia: Yo que ustedes me cuidara en todo, no sea que un día de estos vengan a parar aquí en calidad de herejes. Vaya pues, ¡advertidos!
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